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En muchos laboratorios me ponían a fregar

En la licenciatura con mis compañeros bien y con los profesores mal. Fue mi primera experiencia, que luego me ha venido muy bien, porque me ha preparado para lo que ha sido mi vida después.

Pues eran profesores mayores; profesores por debajo de los 60 años prácticamente no tuve, porque en general en las universidades que son más antiguas y que tienen más solera, los catedráticos que son los titulares de las asignaturas son normalmente más mayores. Entonces no concebían que una chica estudiara ingeniería electrónica, por esa carrera sólo pasaban chicos,  simplemente eso. Entonces como no lo concebían, porque no les entraba en la cabeza, pues eran problemas constantes. Es que te pasaba de todo, desde comentarios fuera de lugar en clase hasta… Por ejemplo, en aquel momento llevaba el pelo rubio, entonces decían algo de la rubia, que te quedabas un poco chocada, porque hacían algún comentario en mitad de clase… Hasta que en un laboratorio a la hora de repartir el trabajo…, recuerdo un laboratorio de fotónica que estábamos trabajando con las cámaras de alta precisión, que era muy chulas, y por aquel entonces eran caras y era raro verlas, y el profesor de prácticas me pretendía tener las tres horas al lado del interruptor de la luz, encendiendo y apagando y mis compañeros trabajando con las cámaras. Claro mis compañeros ya lo sabían, porque me pasaba siempre, y entonces siempre tenía alerta ahí alguno, de decir “No, no, ahora me quedo yo, y vete tú”, porque en muchos laboratorios a mi me ponían a fregar, o me veían con un destornillador para abrir algo y venían en plan “Ah no, no, no lo toques, toma, dáselo a tu compañero”, cosas de ese estilo.

Lo que pasa que al final, como es el día a día, pues las primeras veces ni te das cuenta, dices “Bueno, alguien tiene que encender y apagar la luz, pues me ha tocado a mi”. Claro cuando ya empieza a ser todos los días dices “¡Jo, siempre me toca fregar!¡ Siempre me toca encender y apagar la luz! ¡Siempre me toca a mi apuntar!”. Siempre, como que separan, ¿no? Y ya te empiezas a dar cuenta. Al principio te enfadas, y luego ya, como ves que es completamente imposible discutir con alguien que a esa edad ya no va a cambiar, pues simplemente en mi caso, como con mis compañeros tenía muy buena relación, ya era en plan “¡Tss!”, y se ponía otro a apuntar y me iba yo a hacer lo que fuera, o se ponía otro a fregar. Y cuando el profesor se quería dar cuenta ya nos habíamos cambiado y no pasaba nada… Pero la verdad es que no les entraba en la cabeza.

Me tocó ir a muchas revisiones de examen, pues porque corregían y ya directamente como veían que era yo, pues muchas veces me ponían menos puntuación de la que tenía, entonces me tocaba ir a discutir… Las primeras veces que escuché esto de la inmadurez que nos dicen siempre a las mujeres siempre en esta profesión, fue: “No, es que con esta contestación que has dado, no estás demostrando la madurez que deberías de tener, esta es una asignatura que en el campo profesional…”. Total que bueno, mucho obstáculo, pues simplemente porque no les entraba en sus esquemas…

También con el soldador, ¡hubo uno que no me lo quería dejar! Todo el mundo ahí soldando y yo diciendo, “Bueno, ¿y yo?” , “¡A ver si te vas a quemar!”,  “No, no me voy a quemar, y si me quemo, pues como mis compañeros, ya me daré agua”. Había compañeros que eran jóvenes y tenían pinta de jóvenes y no tenían tantos problemas, o sea que creo que no me ha ayudado [ser joven], pero no creo que haya sido la causa principal…

Luego me cogí al único profesor que tenía 30 y muchos años, que ofrecía proyectos de carrera, ¡fui lista!  Me había dado un laboratorio que me había encantado, era muy buen profesor, con el que había tenido buena relación porque se había comportado como una persona normal y no había hecho ningún tipo de distinción, que además estaba en la parte de arquitectura de computadores que es en lo que yo trabajo ahora,  que era una de las cosas que me interesaba. Ofertó un proyecto, hablé con él, me dijo que sí, y la verdad es que muy bien, el proyecto fue matrícula de honor y todo muy bien, ¡pero porque fui avispada! Ya dije, “Me da igual de qué vaya el proyecto, yo… ¡un profesor con el que pueda trabajar! Porque si no, esto va a ser un infierno, ¡me la voy a pasar discutiendo otra vez!”.  Y encima coincidió que el tema me gustaba, pues mejor…

Aquello es un mundo, incluso siendo chico lo pasas mal. Ya siendo chica porque son profesores de estos de “la letra con sangre entra”, o sea son muy antigua escuela de “eres mejor profesor cuanta más gente suspende, eres mejor profesor cuanta más gente haces llorar en las revisiones, eres mejor profesor cuanto más cosas complicadas pones a los alumnos y más difíciles de hace”’…  Exámenes de 8 horas con libros, o sea muy antigua escuela, ¡de la antigua, antigua! Entonces incluso siendo chico te lo hacen pasar mal, pues súmale ahora encima el componente de ¿qué hace ahora ésta aquí?


Rosalía, 35 anys, Llicenciada i Doctora en Enginyeria Informàtica, professora d’Enginyeria Informàtica a la Universitat.

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