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¡Si todas contamos lo mismo, no puede ser que seamos todas problemáticas!

Yo me habilité para ser profesora titular a la segunda, la primera vez que me presenté a la habilitación, fue un poco así, porque fue un tribunal, todo de hombres claro, porque es muy difícil que haya mujeres, y prácticamente se rieron cuando me vieron entrar. Porque claro,yo me presentaba a habilitación, con 27 años, y la mayor parte de la gente se presentaba con 40 o 40 y algo para titular. Entonces cuando entré, prácticamente se rieron, y no me dejaron ni terminar la presentación, y en la ronda de preguntas no me preguntaron nada, y directamente me dijeron que era muy inmadura para ser titular, y que me presentara en 10 años. Total que reconozco que yo el siguiente año no me iba a presentar a la habilitación, dije, “Para qué voy a ir, ya bastante tengo”. Porque esa vez por ejemplo, la pasé muy mal, estaba diciendo, “Jo, no me lo puedo creer, tengo el mismo currículum que la gente que está entrando, que tengo menos años, vale, que soy chica, vale, pero eso no quiere decir que sea inmadura… y además, ¡he hecho una presentación estupenda!”. Ni me escucharon, ni me dejaron acabar. Fue una de las veces que lo pasé fatal, que salí diciendo, “Me voy a poner de dependienta de El Corte Inglés y que me dejen en paz!”. Es muy duro.

Entonces el año siguiente no me iba a presentar, y ahí por ejemplo, me presenté porque me insistieron el que ahora es mi marido, que era mi pareja en aquel entonces, y mis padres: ‘”¡Preséntate! Tú ¡preséntate! ¡Tienes currículum!”, “¡Es que paso de ir!”, “¡Preséntate!”. Y me presenté porque se empeñaron. El que ahora es mi marido me dijo: “¡Me voy a enfadar contigo! ¡Es que tienes que ir! Aunque te vuelvan a hacer lo mismo, pero tú tienes que ir.” Y al final les hice caso y me la saqué.

Esta vez fue mucho mejor. No sé si coincidió pero la presidenta era una mujer, ha sido la única vez que ha sido una mujer, que es de Barcelona además. El resto eran hombres, pero la presidenta era ella. Y yo no sé si coincidió, pero yo me presenté 11 meses después, con el mismo currículum, creo que tenía 1 publicación más, y me la saqué… De todos los que nos habilitamos, ese año había 5 plazas, me habilité en el puesto número 2, y sin ningún problema. Me escucharon los 3 ejercicios, nadie me dijo que fuera una inmadura, y claro, hubo gente que tenía 40 o 45 años que estaba a la puerta, que no se habilitó, pero es que yo tenía mejor currículum, o sea que, ¡no es por edad!

En realidad yo creo que muchos pensamos, antes de que te toque o que le toque a alguien cerca, que las cosas han cambiado mucho, y entonces piensas: “¡No! ¡Estamos en el siglo XXI! ¡Estamos en España y ahí ningún problema, eso está completamente superado!”, y luego te das cuenta de que está superado en muy pocas cosas.

Hace unos años, una red de mujeres en informática que se llama MUIN, me invitó a una reunión porque decían que hacían estadísticas y que yo era el punto, porque como normalmente soy jovencita y me voy sacando las cosas… Porque… cuántas mujeres tienen la acreditación de no sé qué, cuántas mujeres tienen proyectos de no sé cuál… Decían que les deshacía las curvas y que les salía como un punto. Entonces me invitaron y fui, y la verdad es que me gustó mucho porque fue la primera vez que escuché de un grupo de mujeres en posiciones similares, ¡historias súper parecidas a las que a mí me había tocado vivir! Claro es como, “¡Vale! ¡Por lo menos no soy la única!”

No es un consuelo pero, no soy la única a la que le dicen que es inmadura, aunque sea un consuelo un poco triste, pero también dices “¡Bueno, por lo menos no estoy loca! Porque ya hay veces que dices, “Ay, a lo mejor es cosa mía, que soy problemática, como me dicen aquí, y no hay quien trate conmigo, y entonces no es un tema de que yo sea mujer o no sea mujer, es un tema de que yo soy problemática”, que también dicen mucho, pero luego ya, hablas con otras mujeres y dices “¡Ostras! ¡Si todas contamos lo mismo, no puede ser que seamos todas tan problemáticas! ¡Algo tiene que haber ahí!”

Yo reconozco que lo llevo más o menos bien, pero hay veces que se me quitan las ganas de hacer cosas, y  por no verme en la situación que sé que me voy a ver, digo “Ya, paso, nada!”. Entonces por ejemplo hay unas elecciones para un cargo y dices, “Ni me presento”, o me estuve pensando presentarme a un sexenio, porque ya me habían avisado que era muy complicado por el tribunal que había ese año, que me concedieran el sexenio, y dije, “Pues ya me presento al siguiente”. Pero bueno, estoy intentando seguir un poco la filosofía de: “Yo lo intento, y si me tienen que decir que no, o si me dicen que no por motivos que no son objetivos, que me lo digan, ¡pero por lo menos yo lo he intentado!”.

Estoy intentando no limitarme, por lo menos no mucho, porque sí que es verdad que hay veces que te entran ganas de “Yo a lo mío, no salgo de aquí, entonces nadie me va a decir nada, no intento cosas, no me van a decir nada, y entonces no me molestarán”. Lo estoy intentando, pero reconozco que a veces me puede la comodidad, cierro la puerta y me olvido, que se olviden de mi y ya está… Ya es un poco de, qué luchas me compensan y qué luchas como son de cosas pequeñas no me compensan y es demasiado desgaste y me olvido, y ya está…


Rosalía, 35 años, Licenciada en Ingeniería Electrónica y Física, Doctora en Ingeniería Informática, profesora de Ingeniería Informática en la Universidad.

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