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Soy la única mujer en una área típicamente de hombres

Estoy en el grupo arquitectura de computadores, donde hay muchas cosas, pero hay una en concreto que son las arquitecturas de altas prestaciones. Cuando yo necesito que algo vaya muy rápido, muy complejo, que un ordenador normal estaría semanas, en una arquitectura de altas prestaciones en un tiempo prudencial ya tengo un resultado. Por ejemplo: una predicción del tiempo, el cálculo de una estructura de un avión, resolver problemas relacionados con la astronomía, ese tipo de algoritmos que son muy pesados y que necesitas arquitecturas de altas prestaciones.

En concreto me especialicé en sistemas distribuidos, que son muchos ordenadores conectados por una red. Me dediqué a eso, mi tesis era repartir el trabajo de la mejor manera posible, en un sistema distribuido que sea heterogéneo, es decir, si entre el sistema distribuido, hay una o dos máquinas muy potentes, y otras poco potentes, pues no les puedo dar el mismo trabajo a todos porque los ordenadores muy potentes acabarán muy rápido y los poco potentes acabarán después, y estarán unos esperando a los otros. Entonces mi primera línea de investigación fuerte fue esa, de la tesis, cómo repartir el trabajo, se llama ‘equilibrar la carga’. Luego también lo relacionado con  la seguridad, que también tiene mucho que ver: la mayor parte de contextos donde hacen falta altas prestaciones, necesitas también seguridad, entonces ya siempre he estado asociada a las altas prestaciones y a la seguridad.

Al principio había muy buen ambiente porque éramos diez personas y lo hacíamos todo entre los diez, y la verdad es que yo era la única chica también, y la más joven. Pero al principio mientras estuvo pequeño y estuvimos arrancando muy bien. Fue mucho trabajo porque claro, aunque fuera profesora, recién llegada, y con veintidós-veintitrés años, pues si te tocaba darte tres asignaturas nuevas enteras, te las tenías que dar, o sea, no era una ayudante de 8 créditos, era una ayudante de 18. Fue mucho trabajo, montar los laboratorios, montar todo, las asignaturas, sacar adelante nuevos planes de estudio. O sea que fue muy bonito, porque aunque fue mucho trabajo era muy, muy chulo, y en general con la gente, en aquella época, la verdad es que bastante bien, y con el que fue mi director de tesis, también muy bien.

Leí la tesis en el 2005 y monté un grupo de investigación que se llama GAP, grupo de arquitecturas de altas prestaciones, y hemos seguido trabajando en eso, obviamente en muchas más cosas… Y entonces, cuando me saqué la tesis y monté mi grupo, fue cuando noté la diferencia, empecé a dirigir otras tesis, a pedir proyectos de investigación, me habilité, y entonces ahí fue cuando noté el cambio.  Además claro, las universidades que están abiertas de hace poco, empiezan con muy buen ambiente yo creo, y luego ya van reproduciendo los esquemas de las universidades antiguas, y empiezan las luchas políticas y las guerras, y entonces, en mitad de todo ese barullo, y cada uno a coger su parcela y demás, pues resulta que todo el mundo pensaba que era la becaria… “se saca la tesis, se saca todas las acreditaciones, se saca la plaza, se saca el sexenio…”, y de repente, para muchos de mis compañeros he sido como que, “ésta que entró la última, y de repente, está la segunda del escalafón, ‘qué ha pasado aquí?’”.

También es verdad que ahora quedamos tres o cuatro de los diez del principio, el resto de la gente se sacó tesis y muchos han vuelto a sus casas. Entonces claro, ni siquiera estamos los que estábamos al principio, que fuimos los que montamos todo esto, la gente que hay ahora ha entrado después, pero bueno, de la gente del principio para muchos ha sido como “¿qué ha pasado? de repente tengo a esta persona por encima…?  Y no ha gustado mucho, entonces ahí ha sido un poco quizá donde han venido mis problemas, a partir de leer la tesis y cuando se ha puesto en marcha el grupo, saqué un máster, he estado de directora del máster y del programa de doctorado unos años… pues eso, ya no ha gustado mucho…

Yo creo que es la política de siempre de la universidad, de cómo funcionan las cosas, a lo que te tienes que sumar. En mi caso concreto, pues que soy la única mujer, en un área que típicamente es de hombres, y además, joven, con lo cual, ¡es como ya imperdonable! “‘Encima que eres joven, eres mujer y estás aquí en una reunión, donde no sé qué pintas!’ …”

Es sumarle ese plus, pero efectivamente la universidad funciona así para muchas cosas, tú te tienes que arrimar a quien te tienes que arrimar, y tienes que votar lo que te dicen que tienes que votar y si no, pues ya tienes problemas… Y le tienes que sumar ese puntito de dificultad de estar en un área donde normalmente todo son hombres, y ser joven y parecerlo, entonces te toman por el pito de un sereno y cuando dices, “No, no, esperad, que yo estoy aquí por esto, por esto y por esto, y hay que hacer esto, esto y esto”, entonces ya es cuando se monta el… Entonces en general yo creo que no lo llevo mal, pero también hay veces que te toca la fibra…

Rosalía, 35 anys, Llicenciada i Doctora en Enginyeria Informàtica, professora d’Enginyeria Informàtica a la Universitat.

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