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Todas acabamos contando historias similares

Si tuviera que recomendar a una chica meterse en Ingeniería creo que no le diría que no, pero tampoco le diría que sí sin decirle lo que implica. Tiene muchas cosas buenas, y si te gusta, pues claro, por qué no, ¡adelante! Lo que pasa es que hasta que tú no lo vives, no se te ocurre pensar que te vayas a encontrar con ciertos obstáculos. Incluso durante un tiempo piensas que es porque eres tú y que no puede ser lo normal, y ya con el tiempo empiezas a ver que las cosas son como son, y que ciertas cosas no han cambiado.

A mí me hubiera gustado que alguien me lo hubiera dicho, probablemente hubiera acabado haciéndolo igual, pero me hubiera gustado que me avisaran. Entonces yo creo que si tuviera una sobrina o hija, que me dijera que se va a meter en un tema de ingeniería pura y dura, y que quisiera hacer carrera en la empresa,  – que al final les pasa igual porque tenemos amigas y conocidas que cuentan las mismas historias-, o carrera académica de investigadora, intentaría no desanimarla. Pero tampoco me gustaría no decirle lo que sé que le va a pasar, antes o después, en algún momento. Por lo menos que lo sepa, y que lo valore, porque yo creo que también hubiera estado bien haciendo otras cosas, y no esto, y a lo mejor me hubiera ahorrado muchos disgustos… No lo sé, o creo que aunque me lo hubieran dicho, lo hubiera hecho.

Creo que intentaría decir la verdad, sin desanimar, pero sí que intentaría contar más o menos lo que hay y cómo funcionan ciertas cosas para que por lo menos lo supiera. Lo que pasa es que a una chica de 17 o 18 años le cuentas según qué cosas y le va a dar igual, hasta que no se lo encuentre ya después. Eso sí, luego probablemente dirá, “Ya me dijeron, es verdad que me avisaron”. Hay cosas que hasta que no te pasan a ti, es que ni siquiera te crees que pasen. He tenido amigos que dicen: “Es que has tenido mala suerte con el sito dónde estás”, y les digo, “Creo que no”, porque luego hablas con otra gente que está en otros sitios y te cuenta las mismas cosas. O sea que a lo mejor, en ciertos momentos puede pasar que coincidas con cierta gente complicada para algunas cosa, pero yo creo que en general, todas acabamos contando historias similares…

En un evento de investigadores una mujer comentaba que en el campo de arquitectura es igual, que ella no puede ser catedrática, que siempre la han tachado de inmadura, porque no hay catedráticas de urbanismo que es lo suyo, siempre son hombres. También Cecilia Castaño nos ha contado un montón de historias similares, y al final ves que no depende tanto de la gente, que hoy por hoy todavía hay cosas que son así, y que tengas peor o mejor suerte, al final más tarde o más temprano te va a pasar.

Rosalía, 35 anys, Llicenciada en Enginyeria Electrònica i Física, Doctora en Enginyeria Informàtica, professora d’Enginyeria Informàtica a la Universitat.